jueves, 20 de agosto de 2015

De perros y sus dueños: Corsario.


Amanda no pudo evitar quedarse en la puerta observando a sus hijos, imposible no sonreír viendo a Diego explicarle a su hermana el porqué de su nombre.

Si parece que fue ayer cuando te vi la cara por primera vez, cuando te mecía al compás de tu canción mientras te volvías loco mirando las batallas piratas, que la abuela te había pintado en la pared, y mírate ahora con siete años dándole mil y una explicaciones a tu hermana.

―Mamá, te quería llamar Helena, Helena con “h” como la de Troya. Yo no sé dónde está Troya, igual no existe y es como la princesa encantada de la fuente. ―explicaba Diego con su cabeza apoyada en Corsario bajo la atenta mirada de Stella. ―. Papá, no lo tenía claro, le gustaba el nombre de mami, pero mami le dijo que no quería repetir nombre y entonces lo decidí yo. ¿Sabes? Yo le pedí a las estrellas una hermana, bueno o un hermano, y las estrellas que son mega poderosas te metieron en la barriga de mamá.

Amanda apenas podía aguantar la risa escuchando las explicaciones de su piratilla, teniendo que hacer un verdadero esfuerzo para no descubrirse a sí misma.

―Stella, tú eres muy peque pero has de saber que en realidad quien te metió en la barriga de mamá fue papá.

Amanda abrió los ojos de par en par. Aquello sí que no se lo esperaba…